Es una esquina pequeña de agradable sombra donde me gusta tomar el té por las tardes con alguna eventual compañía...
Lo primero fue marcar con tiza el sector que iba a intervenir, la idea era que no ocupara mucho espacio porque es un rincón pequeño.
Lo segundo fue presentar los ladrillos en la posición que quedarían...
Luego los pegué con mezcla de cemento y arena.
Lo siguiente fue atornillar a modo de esquinero dos juegos de escuadras en los que monté trozos de cerámica cortados en triángulo.
Procuré que las escuadras quedaran muy firmes con tarugos y tornillos y la cerámica la pegué con adhesivo al metal.
Por último cual Hansel y Gretel salí a la calle a recoger piedras de regular tamaño (mi idea en todos mis proyectos no solo es hacerlos yo misma sino incurrir en el menor gasto posible utilizando el ingenio y el reciclado).
Con las piedras levanté sendos "muros" en cada esquinero de tres o cuatro corridas de alto más o menos que fui pegando con cemento...pegaba una corrida, esperaba que secara un poco y luego seguía con la otra, de modo que no se desmoronara el muro, pues trabajar con piedras no es lo mismo que con ladrillos.
Una vez listo el esquinero solo quedó instalar las plantas.
A la maceta de abajo le puse cerámica.
Parece natural, una verdadera cascada de piedras de la que brota naturalmente la vegetación...me encanta.
Y así el rincón del té luce ahora un encanto natural.
5 comentarios:
Tan Habilosa que eres. Liiindas todas las cosas que has puesto en el blog.
Qué creatividad!
Yo tengo las mismas cerámicas en mi terraza, jeje
Puro Bonita tus creaciones... Me encanta.
Tan ocurrente Kientei!
¡waoooo! y que maravilloso le ha quedado. Mis felicitaciones....
Saludos y bendiciones.
que hermoso, que habilidad mas maravillosa la suya oiga!!!!
Saludos desde Valparaiso.
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